En España estamos de estreno: hemos ganado nuestro primer Mundial de fútbol. Hay dos interpretaciones de esta afirmación: la buena (vamos a por el segundo) y la otra (¡pues no nos ha costado ni nada!). Aunque es cierto que ambas frases son compatibles, la primera mira más al futuro mientras la segunda se centra en el pasado.

Julio Pérez-Tomé Torres con la Copa del Mundial 2010 ganada por España, en la sede de la Federación Española de Fútbol
La innovación vive de una sana tensión entre lo nuevo que se pretende alcanzar y la experiencia del pasado que nos ofrece lecciones. En esto estaba reflexionando cuando me llega la foto que he colocado entre estas lÃneas. Se trata de mi propio padre posando, para mi sorpresa, con la besuqueada Copa del Mundial. ¿A qué viene este ataque de papitis? Pues porque encarna muy bien una parte de lo que estaba meditando: la satisfacción de alcanzar el sueño de toda una vida.
Ahora toca fijarse en el 2014. ¿Por qué no? ¿Por qué no empezar a seguir soñando con “nuestro 2º Mundial”? No queda tanto. Lo digo en serio y de verdad. Es importante considerar asà los acontecimientos y plantearse las metas con esta actitud de superación.
No me salgo del guión de la innovación que marca este blog: la capacidad de innovación de una persona, de una empresa, de un equipo y de todo un paÃs, es directamente proporcional a la urgencia con la que se lo proponga.
La zona de confort son las arenas movedizas de la innovación: desapareces sin darte cuenta o, cuando caes en la cuenta, ya no queda margen para la marcha atrás.
Hemos “sinfonizado” mucho talento con este equipo campeón, pero sin dejar de disfrutar del éxito empecemos cuanto antes a trabajar duro. Por suerte, hay una cabeza pensante que se ocupará de la segunda parte del proyecto: “esperemos que el alborozo no nos impida ver a Del Bosque”.
innovación › intuición › inspiración











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