Me llega de José Ramón Alonso Gómez el enunciado y breve desarrollo de la llamada Ley de la Atracción, una ley universal que trata de explicarnos la causa por la que atraemos a las personas y situaciones acordes a nuestro tipo de pensamientos. El autor desarrolla el concepto en su grupo de facebook Empresarios desde Casa que ha creado.
El breve comentario me da pie para trasladar esta atrayente –valga el juego de palabras– ley hacia el mundo de la empresa. Transcribo antes un ejemplo del mismo autor: “dos personas se encuentran en un atasco provocado por un accidente y llevan media hora esperando que la carretera se despeje. El primero está malhumorado, se queja del gobierno, de cómo va el paÃs, de lo mal que conduce la gente, de lo dura e injusta que es la vida por permitir que haya accidentes… está emitiendo una señal de malestar al Universo. Y eso será precisamente lo que le devolverá. El segundo decide descansar un poco, se pone una preciosa música relajante y decide aprovechar esos momentos de pausa que el Universo le procura. La señal que emite es de bienestar, de confianza en la vida y en sus procesos y eso es lo que el universo le devolverá”.
Nos vamos ahora a una situación de crisis cualquiera. La actual por aquello de tener algo práctico y a mano. Efectivamente encontramos empresas/empresarios a quienes la crisis les atrae hacia nuevos retos mientras repele a otros.
Innovar es de lo que se trata. Pero para aportar nuevos enfoques hay una premisa irrenunciable: querer, sentirse bien ante la posibilidad de cambiar el curso de los acontecimientos. José Ramón Alonso Gómez lo explica con la metáfora del espejo: si lo que ves te activa, pase lo que pase, el nuevo trazado de la vida profesional o personal describe una tendencia positiva.
Lo podemos aplicar a procesos, equipos de trabajo, relaciones interpersonales, etc. La Ley de la Atracción forma parte de los descubrimientos, de aquellos horizontes que teniendo delante no acabamos de ver, porque falta intención y el clima emocional adecuado. El otro dÃa estuve cerca de cuatro horas leyendo frente al mar, levantaba la mirada de vez en cuando y veÃa un nuevo barco en el horizonte. Mi pregunta interior era siempre la misma: ¿de dónde habrá salido ese velero, buque o pesquero… si hace un rato no estaba ahÃ? Me equivocaba de pleno: sà estaba pero yo no me fijaba, no oteaba la lÃnea del fondo del paisaje con el interés de quien aspira a redescubrir un nuevo sentido a lo de cotidiano. Normalmente el horizonte casi no varÃa o, en cualquier caso, se trata de mutaciones muy sutiles. ¿Por qué unos “sienten” que las cosas cambian y otros se aburren de observar lo de siempre? Depende de lo que suceda por dentro, del grado de confort interior con el que avistamos el futuro y las circunstancias.
Se podrÃa pensar que estamos hablando de poesÃa o arte abstracto. No: estamos hablando de cómo abrir una nueva lÃnea de negocio; de cómo rediseñar las competencias en un departamento de producción; de qué se podrÃa hacer para que las tomas de decisión en el comité ejecutivo no lleguen por detrás –tarde, por tanto– de los sucesos; de qué hacer para que no se hunda el equipo humano que tras varios meses de trabajo le notifican el rechazo de su proyecto…
No creo que estemos muy lejos de situaciones frecuentes en las organizaciones, tanto del ámbito profesional como el particular. Me vale una comunidad de vecinos, el vestuario –los jugadores– de un equipo de fútbol o, por decir algo, todo un consejo de ministros.
Yo, al menos, me he sentido atraido por esta Ley de la Atracción a la que todos respondemos en mayor o menor grado. Levanto la mirada y… me siento atraido por un nuevo proyecto. ¿Quién no?
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1 Respuesta
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La famosa ley de la atracción. A propósito del tema y para ponerla en práctica conozco un slideshare aquà http://tinyurl.com/59hxq5.
)
A mi tambien me resulta motivante un nuevo proyecto, porque siempre pienso que será mejor, pero entiendo que a otros les puede dar miedo, porque piensan en un fracaso y en que más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer. El problema está cuando uno está obligado al cambio porque las circunstancias nos conducen al cambio.
La creatividad = ley de la atracción. Todo lo que la mente pueda imaginar y crear puede suceder.
Saludos