Mi aportación a twitter en el dÃa de ayer es lo que encabeza este post. Los antecedentes hay que buscarlos en la clase de inglés de unos minutos antes. Durante gran parte de la clase el profesor nos mantuvo en vilo acerca de lo que es un house doctor. Nada que ver con la serie de TV. Cada tres minutos le ofrecÃamos nuestra particular idea de lo que podrÃa ser; pienso que ante los despropósitos fruto de nuestra ansiedad, claudicó y dejó de jugar al escondite.
No pretendo emular en las carnes de mis sufridos lectores el martirio de la intriga de ayer. Probablemente, algunos más expertos en la cultura anglosajona ya saben de qué va. Y tal vez existan house doctors en nuestro paÃs. El caso es que, para mÃ, resultó toda una novedad.
Una definición inventada de lo que es un house doctor a partir de cuatro frases, podrÃa ser: “profesional experto en lavar las cara de una vivienda con el objetivo de alquilarla o venderla al mejor precio”. Por eso, a mà me encantarÃa ser un house doctor. Me parece una actividad apasionante. Llena de oportunidades para la innovación y con ciertos rasgos transversales que intentaré esbozar.
¿Cómo se hace uno house doctor? No tengo ni idea. SerÃa pretencioso dar respuestas de lo que es una profesión desconocida para mà hasta hace poco más de 24 horas. Sin embargo, sà es posible dar algunas pistas de por qué trabajar en este sector puede resultar una experiencia diferente.
Me imagino que para un house doctor es importante saber algo del mundo inmobiliario. Pero no lo es tanto como para crear una constructora o promotora inmobiliaria. Es decir, creo que basta con comprender que una vivienda (u oficina) es un espacio vital para quienes lo pretenden disfrutar. Por tanto, a un house doctor le interesa más convertirse en experto de personas que dominar cualquier otro tecnicismo.
Tener arte también es útil, pero sin pretender transformarse en Picasso. Tener arte se reduce, con frecuencia, a saber aplicar el sentido común a lo cotidiano. ¿DifÃcil? Quizá, pero asequible con un poco de coaching gracias a los buenos amigos.
Dentro de estas dos habilidades –empatÃa y arte– incluimos las técnicas: orden (vs caos), limpieza (vs dirty), luminosidad (vs oscuridad), discernimiento (una cocina requiere elementos que no exige un dormitorio y al revés), etc.
Y alrededor de todo este cúmulo de cualidades conviene mantener un enfoque de marketing; de lo que se trata es de vender/alquilar al público realmente interesado. Esta consideración no es superflua porque por descuido podemos acabar confundiendo los propios gustos con los del consumidor. Ser descuidado en este ámbito es una carencia incompatible con alcanzar el grado mÃnimo de competencia, si se pretende ser un house doctor al cien por cien.
Ensamblar tan dispares ángulos de visión se me presente de lo más apetecible, sobre todo si la situación de crisis ha bloqueado las ventas y alquiler de pisos. Si el negocio principal es el de una inmobiliaria, ¿por qué no arañar mercado creando una división de house doctor? Si se dedica a la decoración, ¿no parece sencillo ampliar servicios por ahÃ? Si ya hacÃa reformas, ¿cómo no adentrarse en esta especialidad? Si la actividad es la venta de electrodomésticos, ¿no será más sencillo venderlos como un house doctor?
Lo que quiero transmitir con la figura del house doctor es que moverse de donde uno está –si se quiere– no es tan difÃcil. El expertise será todo lo aconsejable que se piense, pero vencer la pereza, el miedo encubierto o dejar de lamentarse, es aún más recomendable.
Insisto: me gustarÃa ser house doctor… cada vez que me paro a pensarlo se me ocurren miles de ideas. Mi lado derecho del cerebro está desbocado. A ver si le dedico mañana un rato al izquierdo. De momento a mis lectores les invito a que revisen qué lado del cerebro tienen un poco abandonado.
twitter | follow me
innovación › intuición › inspiración







1 Respuesta
Siga la conversación suscribiéndose al RSS feed de comentarios de este artículo.
Yo me case con una “house doctor” y en menos de 10 años hemos cambiado de casa 3 veces, siempre comprando lo que nadie veia y vendiendo las casas “puestas”, muy “puestas”…