Skip to content

"Nunca digas «eso podría haberlo hecho yo», porque no lo has hecho tú" - Karim Rashid

regalar cuesta más de lo que parece

06/01/2009

En un día como hoy –6 de enero– el regalo es el protagonista. Un reto al que la sociedad se somete año tras año. Acertar con el regalo exige unas dotes de exigencia en innovación bastante escasas. Para empezar la mayoría de las personas eligen lo que quieren recibir y, como consecuencia, garantizan su satisfacción a costa de perder el efecto sorpresa, tan propio de los regalos.

Hay procesos perversos en la cultura del regalo. El hecho tan sencillo de que al obsequiar a otros estamos imponiendo unas reglas y un baremo: dinero, fechas, tipo de objeto… Una espiral que fácilmente atenta contra nuestra economía. Este ciclo en constante incremento se aplica al ámbito doméstico y al empresarial. Es fácil romperlo en las relaciones comerciales cuando llega una crisis económica, la excusa es sencilla y objetiva, no es fácil comprender que una empresa en apuros siga regalando a clientes, proveedores y empleados como si aquí no pasara nada. En el mundo de las relaciones familiares y sociales es más complicado ponerle coto a esa ambición “in crescendo” en el que se encuentran todos los niveles de parentesco y amistad: romper uno es una excepción que no comprenderá el afectado y que tumbará enseguida el castillo de relaciones tan delicadamente confeccionado.

La innovación a la hora de regalar me parece que es de una actualidad clara. Debería potenciarse el factor sorpresa: un regalo inesperado –por la fecha, por el motivo, por el detalle en cuestión…– es un valor añadido a las relaciones humanas. No es una cuestión de dinero… o sí, porque se pueden ajustar los precios e incrementar la sorpresa y, en definitiva, la percepción de “regalo de éxito”.

¿Por qué hay personas que aciertan? Normalmente porque se lo trabajan e incluyen en esa tarea la de pensar formatos alternativos, es decir, son innovadoras sin darse cuenta. Esto no es excusa para los que fracasan al ver las caras de frustración y desencanto de los “agraciados”.

Algunas ideas para ser innovador al regalar son:

  1. Regalar sin motivo aparente: porque sí. Entraña un enorme riesgo de adicción. Pero bien dosificado equivale al deseado spot-on present.
  2. Apuntar los gustos que la gente que nos rodea va dejando caer durante el año en las situaciones más cotidianas. Uno de esos datos elementales que hay que capturar al vuelo son las fechas (cumpleaños, aniversarios, etc.). Sólo acordarse ya es un premio… y es muy barato.
  3. Reciclar regalos. Nos regalan objetos que no necesitamos –al menos en ese momento– o, sencillamente, no nos gustan. Sé que suena un poco rancio pero la propuesta –buscarles una salida que haga feliz a otros– está perfectamente alineada en un mundo en el que se valora la solidaridad y se ve con malos ojos el despilfarro y el uso ridículo de lo superfluo.
  4. Regalar sin condicionar. No es fácil. Se resuelve sintiéndose agradecido con todos, nos regalen lo que nos regalen. Así se cortan esas espirales irracionales en el consumo. La innovación es imprescindible porque los criterios económicos tampoco nos debe conducir a una superficialidad roñosa.
  5. Hay regalos más allá de lo material. Un mensaje, un chiste, una historia, un recuerdo… son regalos probablemente más eficaces que un gadget de última generación que a las 24 horas ya no lo es tanto.
  6. La inventiva hay que buscarla fuera de los cauces establecidos por el comercio tradicional. Regalar lo que nadie regala es, desde luego, un buen comienzo.
  7. Una dificultad para la innovación al regalar es distinguir quién espera los regalos como algo “no necesariamente útil” o los que si no “sirve para” es un regalo inútil. Es decir, dominar la psicología del destinatario es un requisito imprescindible para sorprender.

En el mundo de la empresa ya funcionan iniciativas que se ofrecen a facilitarnos la dura tarea de regalar. Asesoran, sugieren, inventan… actúan como coach del regalo, que no deja de ser una actividad de impacto lógico en las relaciones humanas y profesionales. No creo que sustituir a la persona en estas microdecisiones de regalar a quienes apreciamos por unos motivos u otros, sea algo natural y saludable. Ayudar, sí; suplir, no.

Este post es mi regalo de Reyes… a ver qué me regalan mis lectores. Cualquier comentario será un gran regalo. Muchas gracias.

Posts Relacionados:

  • No hay Post relacionados...

Publicado en actualidad. Etiquetado como , .

1 Respuesta

Siga la conversación suscribiéndose al RSS feed de comentarios de este artículo.

  1. Pedro Padre said

    La vida nos pierde y nosotros tenemos que encontrarla..
    El tiempo dedicado a pensar, a buscar y a encontrar lo que sabemos les gustará es lo más valioso. Sin embargo, las caras que ponen cuando abren los regalos, ese si que es un regalazo!!!

    Felices Reyes todo el año 2009!!!

(requerido)

(requerido pero no se mostrará)