Sin más preámbulos les mando a leer Las tres mentiras y el miedo a arriesgar en el blog Riesgo & Recompensa de Santiago Bilinkis.
Para los que lo han leÃdo ya y para los que no, he de reconocer que me he sentido identificado en cada una de sus lÃneas. Unas veces por haberlo experimentado como emprendedor y otras al recordar caras de pánico en otros.
Estas son las tres mentiras que esgrimen los que no se atreven a emprender, de acuerdo con el artÃculo de Santiago Bilinkis:
- “No tengo ninguna idea”
- “No tengo el dinero”
- “No tengo las habilidades necesarias aún”
- “Y, además, no tengo suerte”
La 4ª “mentira” es de mi cosecha. La “suerte” es un elemento sorpresa con el que hay que contar y me parecÃa que no lo podÃamos dejar fuera. Los apocados –perezosos, miedosos o como queramos calificarlos– prefieren no pensar en la suerte no sea que, sin ellos desearlo, llame a su puerta.
Los mejores “inventos” me han llegado sin querer o, al menos, inesperadamente. Cuando querÃa darme cuenta vivÃa rodeado por una idea intuida pero no planificada. El recorrido siempre fue el mismo: buscando algo que me parecÃa interesante, nuevo y con futuro. Pero resulta que no, que lo realmente bueno no es eso pero está al lado. Muy cerca pero invisible a mis ojos por exceso de foco (obsesión) en “mi súper-intuición”. Alguien pasa por allà y –como por casualidad– pregunta señalando un rincón. La “buena idea se hace visible”, la buena-buena de verdad, emerge sola. Eso es lo que llamo “suerte”.
¿Por qué tienen buena suerte siempre los mismos? Sugiero releer las tres “mentiras” de Santiago B. diseccionando cada lÃnea y levantando dos columnas de tareas: 1) las que ya se hacen y 2) las que aún ni se han intentado. En una segunda fase conviene afinar el análisis de ambas relaciones de tareas: ¿cómo mejorar las que se realizan? ¿Cuándo y cómo empezar a ponerle cara y ojos a lo que aún no se hace?
Puede que el candidato llegue a la misma conclusión de salida: “esto no es para mÔ. EstarÃamos ante una de esas “verdades como puños” que no dan pie al engaño.
OK, no todo el mundo ha nacido con ADN de emprendedor. Nos queda por calcular cuántos emprendedores se han quedado en la mitad de camino por “verdadera mala suerte”.
innovación › intuición › inspiración







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