Amalio Rey ha vuelto de vacaciones y el resto, que aún estábamos colocando las pilas en nuestro cerebro, nos vemos apremiados en pleno domingo. En su post Crónica estival recién salido del horno nos narra su disfrute vacacional y como, además, lo describe muy bien, te pone los dientes largos. A mitad de artículo escupe estas preguntas:
“Si tienes hijos, me gustaría saber qué piensas de esto: ¿Cómo gestionas las vacaciones compartidas? ¿Deberíamos educarlos para que aprendan a disfrutar otros placeres “más elevados”? ¿Qué haces tú cuando tus niños lo que quieren es piscina ruidosa, playa con mogollón, Play Station y Nintendo, parques de diversiones atestados de neón, y todo eso de lo que intentas huir en períodos de descanso? Cualquier recomendación me viene bien excepto la de no tener hijos, o dejarlos con los abuelos, porque ya no me sirve”.
Aconsejo leer el párrafo contextualizado en el blog de Amalio para sacarle y/o aportar ideas de la manera más positiva y generosa. Mucho me temo que a estas alturas del post se preguntarán mis lectores si se me han acabado los temas sobre innovación o qué. Al revés, la lectura de Crónica estival ha activado mis neuronas hasta el punto de forzarme a salir de verdad del letargo estival en el que andaba.
Innovación y Ocio es el tema que quiero comentar. En ocio incluyo descanso, cambio de actividad, hábitos diferentes, lo lúdico, lo interesante, salir de la rutina… Y la premisa de la que parto es que la “gente no tiene ni idea de cómo descansar”. El concepto de descanso es tan plano como aburrido, con tendencia a lo borreguil y, evidentemente, sin el valor añadido que evita la cara de tonto (también llamado con el eufemismo “síndrome vacacional”) que a tantos se les queda cuando llega la llamada “operación retorno”.
Las sensaciones son: pérdida de tiempo y dinero, más cansancio (aunque no se reconozca abiertamente), más moreno (aunque dure un suspiro), más kilos aunque hayamos (o no) hecho más deporte, más susceptibles con las obligaciones laborales y, lo más grave, más ignorantes porque no hemos aprovechado la ocasión para leer algo interesante, visitar lugares también interesantes y distintos a los de otros años, conocer a gente nueva, tratar temas de conversación novedosos (no digo de alto nivel intelectual porque tampoco es eso) más allá del fútbol y las previsiones del tiempo…
En definitiva, existe un nicho inmenso –hay muchas personas y familias desnortadas– en asesoramiento vacacional. ¿No creen que el mercado reclama este servicio? Las agencias de viajes –en obvio retroceso como expendedores de billetes para gente analfabeta digitalmente– deberían migrar hacia un enfoque de este tipo.
Es cuestión de diseñar un Holiday Plan a la medida que no dependa sólo de las ofertas de hoteleros y líneas aéreas. Como un Personal Shopper adaptado a las vacaciones rellenando un sencillo formulario:
- Fechas (flexibilidad)
- Preferencias (playa, monte, arte…)
- Presupuesto estimado
- Nº de personas (edades y sexos / bebés, niños, adolescentes, adultos, tercera edad / discapacitados…)
- Medio de transporte (preferencias)
La ficha de Holiday Plan se guarda para generar un histórico y, al cabo de 10 años, por ejemplo, es probable que nos sintamos orgullosos de lo que hicimos-disfrutamos-aprendimos durante esas temporadas de ocio.
¿No es evidente que con este modelo estamos a un paso de crear una red social con enormes posibilidades de recomendaciones entre usuarios a los que podemos ofrecer sin importunar miles de servicios vacacionales? Pongo un ejemplo: Iberia tiene aviones, rutas y pasajeros a nivel mundial. ¿A qué espera para montar una consultoría de este tipo? Si mis amigos de Iberia me dice algo, prometo publicarlo… (era sólo un ejemplo).
Como lo afirmado hasta ahora es aplicable a verano, invierno, semana blanca, semana santa, puentes, navidades, fines de semana… acabo con un cálculo “grosso modo” del promedio de días vacacionales en la vida de una persona; servirá para que no despreciemos la propias reflexiones al proyectarlas sobre nuestra actividad de ocio. Redondeo pensando que al año desconectamos del trabajo 30 días (vacaciones) + 88 días (4 fines de semana x 11 meses, el mes 12º es el de vacaciones) x 70 años de vida, por ejemplo (incluida la infancia). Total: 8.260 días que hacen un total de 22,6 años de vacaciones en la vida.
¡Glup! Con los años que tengo, me acabo de dar cuenta de lo que me he perdido por falta de iniciativa y de lo poco que me queda para sacarle jugo al resto.
innovación › intuición › inspiración







7 Respuestas
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Julio:
Hombreee, gracias por la mención. Y me alegro que hayas recogido el guante en forma de post. Ese párrafo que citas quería precisamente generar conversación, porque además, me interesa mucho cómo ve el asunto la gente. Yo intento mejorar mi “holiday plan” porque al menos reconozco que lo he he hecho muy mal, y creo que voy avanzando. Lento pero bien, como sugiere mi post.
Me quedo con varias de las ideas que propones, por ejemplo:
1) Incluir en “ocio”: descanso, cambio de actividad, hábitos diferentes, lo lúdico, lo interesante, salir de la rutina
2) De acuerdo con la premisa de que “la gente no tiene ni idea de cómo descansar” (te confieso que para mi descargo, yo empiezo a tener una idea).
3) Existe un nicho inmenso en “asesoramiento vacacional”, una especie de “coaching vacacional”, no?? Es una buena idea para las agencias de viajes, pero creo sinceramente que ese “servicio” no se puede “industrializar”. Creo más en que se provea por PERSONAS, por verdaderos viajeros, con un toque muy personal.
Pues nada, me gusta lo que comentas. Tenemos que seguir dándole vueltas al tema, merece muchos más posts. A ver si lo meneamos, y escuchamos otras perspectivas.
Más de 22 años de ocio merecen un poco de sosiego a la hora de pensar en alternativas, ¿no te parece?
un abrazo
Quizá yo he entreabierto una puerta gracias a tu post, pero es que con tu comentario has abierto del todo varias puertas y ventanas de la casa. Muchas gracias, claro que voy a seguir dándole vueltas: 22 años son muchos años. El Glup! Del final fue absolutamente sincero, me asusté a mí mismo
Buena idea lo del “consultor de vacaciones”!
Aunque es interesante y complicado el planteamiento, sobre todo cuando viajas con niños (4) y estos, como muy bien dice Amalio A. Rey son de “ideas fijas”. Pero con paciencia y un poco de esfuerzo les puedes sacar de sus habituales formas de entretenimiento (y aprovechar para salir uno mismo).
Me explico: nosotros hemos conseguido cierto grado de aprovechamiento dividiendo en tramos las vacaciones y viajando a un sitio distinto cada vez: playa, montaña, ciudad y buscando (gracias a la Red, y a sus consejeros) los mejores y más entretenidos “sitios para visitar” en función de las edades de mis hijos, a veces era un castillo o un santuario, o un parque nacional, otras un pueblo perdido y su mercadillo, o una ciudad grande y sus museos… todo debidamente dosificado, y “documentado” para “motivar” a los mayores, que son los más exigentes.
Como siempre muy bueno tu blog, ayuda a pensar!
Un abrazote
Como siempre, muchas gracias, Pedro, por tu comentario. Este tipo de experiencias son las que agradecerá Amalio en su post Crónica estival.
Muy interesante la reflexión.
Lo que percibo de las personas es que prefieren seguir el roll de lo demás, no quieren complicarse pensando, ¿Qué me gusta? ¿Con que disfruto? ¿Que me hace sentir genial?, prefieren lo fácil, que hace el vecino?, esto, pues yo también, así de simple. Es como la moda, que sale una nueva línea de pantalones piratas, pues al día siguiente ya puedes cansarte de mirar la repetición de pantalones pirata por todas partes. Se han olvidado que cada persona es única e irrepetible es lo especial, que cada uno podemos elegir y pensar que queremos.
Las vacaciones con niños tiene que ser toda una odisea, más con 4 niños, te felicito Pedro por tu imaginación y que tus hijos disfruten de sitios tan distintos, porque eso les enriquece mucho. En esta cuestión como no tengo niños, pero mi idea sería adaptarlos a mis costumbres y sobre todo que disfruten de la naturaleza.
La idea de un asesor en ocio me parece estupenda, haciendo las preguntas adecuadas la persona descubriría que le apetece hacer y con que disfruta, aunque sean cosas sencillas, de esta forma regresaría renovado de las vacaciones y supongo que no existiría el tema del trauma postvacacional, la verdad nunca lo he padecido.
La Sociedad se está acostumbrando a que se lo den todo hecho, que le digan siempre que es lo que tiene que hacer, es decir, A NO PENSAR POR SI MISMOS.
Muchas gracias, Anabel por las elaboradas conclusiones que has planteado. Como es característico de este blog, lo importante es que la innovación se enfoque hacia las personas independientemente de la materia que se trate. Un saludo.
Tomo buena nota por si decidiese engendrar