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"Nunca digas «eso podría haberlo hecho yo», porque no lo has hecho tú" - Karim Rashid

la vida es hibridatur

27/08/2011

Hace un mes salí hacia Estrasburgo con mi ejemplar de Hibridatur. Efecto Medici e innovación multidisciplinar en el Turismo bajo el brazo. Lo metí en la maleta porque no me quedaba otra, iba a leerlo sí o sí por varios motivos: 1) porque es un regalo del gran Amalio Rey que, además, apuntaló su obsequio con un “se lee de un tirón”; 2) porque salgo citado como colaborador; 3) porque habla de innovación y 4) porque trata de turismo, motivo de mi destino estrasburguense.

Este artículo –ya lo advierto– me ha salido de lo más hibridatur: para bien o no, es lo que hay. Y es lo suyo, creo.

El libro –como explica en sus primeras páginas– es el resultado de un estudio realizado por eMOTools y el Instituto Andaluz de Tecnología (IAT) con el fin de detectar oportunidades de innovación multidisciplinar en el sector del Turismo. Corto y pego de la página 9 la definición: La ‘Hibridación’ tiene que ver con la necesidad de innovar en la intersección de distintos sectores, mercados y áreas del conocimiento. En definitiva, la tendencia cada vez más acusada de mezclar cosas para generar nueva soluciones.

Parece fácil ser ‘homo hibridatur’ pero no. El hibridador no es sinónimo de caótico o asistemático. Incluso pienso que es lo contrario: conocer muy bien las reglas del juego del sistema para saltárselas, obviarlas o contradecirlas en el momento oportuno. La mayoría pensante no tiende a la hibridación porque siempre acecha la tendencia denominada ‘monocarril’, las llamadas rutinas vitales, en el sentido negativo del término.

Entendemos vulgarmente como actitud ‘monocarril’ ante la vida aquella pose intelectual próxima al ‘cerrilismo’. He mezclado semánticamente ambos términos de forma absolutamente intencionada al comprobar que el efecto de esa suma instalado en cualquier persona es una de las trabas que más condiciona el comportamiento. Muchos no entenderán nunca la hibridación porque no entienden por qué han de bajarse del burro de determinados actos, ideas y tics anquilosados en su cerebro.

Me leí el libro los primeros días no sin antes buscarme y encontrarme en la página 26: disimular lo contrario hubiera sido ridículo y no creíble. Allí aparezco con un mérito desproporcionado entre los expertos NO turísticos que participamos en el Estudio de Campo. Previamente se enumeran otros expertos, entidades y empresas, turísticas o no, que ha participado. En fin, un escaparate que no imaginaba.

Recomiendo leer el libro o, al menos, pasarse por el blog Hibridatur y seguir su twitter porque no es plan de que yo ahora aquí vuelque el contenido del libro. Mi estancia en Alsacia, en los alrededores de Estrasburgo, con un pie (literal) en Francia y otro en Alemania a lo largo del Rhin y la famosa línea Maginot, a un paso de Suiza y a dos de Luxemburgo, a tres de Holanda y Bélgica, fue el caldo de cultivo perfecto para una experiencia turística híbrida e innovadora.

Decálogo de conclusiones tras estas semanas de innovación hibridadora:

  1. Si vas a ver ciudades próximas, procura que se distingan claramente unas de la otras; evitarás el hartazgo de lo que sea: piedras, cerveza o pastelitos.
  2. Cuando vayas por la calle fíjate en los NO turistas y procura ver con sus ojos.
  3. Si te identificas demasiado con otros turistas, sal de ahí cuanto antes.
  4. Cuando vayas a un museo, que el precio no sea el criterio básico: vale más tu tiempo aplicado a algo valioso que cualquier tarifa.
  5. No dejes de ver cómo sale y se pone el sol: es un modo amable de aconsejar que aproveches la estancia al máximo, fuera de las camas hoteleras.
  6. Haz fotos, saca vídeo, tuitea… si quieres, pero pensando para qué o por qué: hacerlo así ayuda a observar nuestro entorno con una mirada de curiosidad sana.
  7. Lo que te parezca novedoso –personas, vestimenta, idioma, transporte, paisaje…– imagínatelo en la vida cotidiana en tu ciudad de origen: algo tuyo y de los tuyos podría mejorar con un poco de esfuerzo.
  8. Viaja en transporte no convencional (para ti): en barca si vives en zona no costera, en tren si resides en zonas sin raíles, en tranvía si vas en moto, en todo lo que quieras menos lo que te resulte normal en tu ciudad de origen.
  9. Lee algo (historia novelada, folleto de agencia de viaje, por ejemplo) de adonde vas pero no te lo creas todo ni demasiado. Tampoco leas literatura de tu tierra para evitar comparaciones estériles, ni de otros lugares de la geografía mundial, no sea que te arrepientas de la decisión vacacional que tomaste.
  10. Escribe tus sensaciones: anota a diario el batiburrillo de experiencias vistas, escuchadas e imaginadas para enriquecer el background hibridacional.

Conclusión: disfrutan de la vida aquellos que saben cómo mezclar sabores dispares. No hay mejor modelo de hibridación que el de la vida misma, el que cada uno modela a su medida sin darlo nunca por cerrado. Hibridación e innovación abierta se abrazan y acompañan para descubrir nuevas tierras. El año que viene te deseo unas vacaciones de lo más híbridas.

Más imágenes de mi hibridante viaje a la Alsacia: Estrasburgo: luz, agua, fuego, Arte y luz, Ruta del Vino, Reims, Friburgo, Vida en la calle, Instituciones Europeas,

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1 Respuesta

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  1. Hola, Julio:
    Muchas gracias por la mención, y me alegro que te haya gustado el libro. Lo aplicas del modo que a mí me gusta, “como la vida misma”, y esa era la intención. Lo concebimos como algo más que una aportación profesional. Tomo nota de tu decálogo, con algunas prácticas “de viajero” que sigo ya a rejatablas. Buenos consejos.
    Me quedo sobre todo con esta idea tuya: “disfrutar de la vida es saber cómo mezclar sabores dispares”.
    Pues nada, amigo, gracias por todo…
    un abrazo

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